Fiestas Patronales
Las fiestas patronales en honor a la patrona la Virgen del Rosario de los Niños, o “Mare de Dèu dels Xics”, como es conocida popularmente se celebran alrededor del día 8 de septiembre, festividad de la Natividad de Nuestra Señora, en agradecimiento por el milagro acaecido el 24 de julio de 1744, cuando una procesión Infantil que recorría las calles del pueblo, rezando a la virgen, al pié de su estandarte, fue invadida por un grupo de bandoleros, sin que ningún niño resultara herido.
Y en ellas durante una semana, vaquillas, danzas, verbenas, concursos gastronómicos, actos religiosos y fuegos artificiales son el deleite y la admiración tanto de los habitantes de La Font de la Figuera, como de sus visitantes.
Dentro de las fiestas patronales, destaca la “Gran Dansá”, siempre precedida por los Gigantes y Cabezudos, y en la cual un centenar de parejas ataviadas con los trajes típicos, bailan al son de la música los diferentes bailes y “seguidilles” finales (una especie de desafío entre músicos y bailadores), convirtiendo la noche septembrina en una mezcla sin igual de música, luz y color.
Como preámbulo a estas fiestas, cabe mencionar la festividad dedicada al patrón “El Cristo de los Afligidos”, la cual tiene lugar el día 6 de agosto, destacando entre sus actos los pasacalles, misa, “mascletá” y procesión.
También son importantes tanto por su origen (hace más de 200 años), como por su alto nivel de participación, sus trajes y su música, las fiestas de Moros y cristianos en honor a Santa Bárbara, las cuales se celebran alrededor del día 4 de diciembre, destacando entre sus actos la romería a la ermita de Santa Bárbara, presentación de las diferentes reinas, capitanes y abanderados, entrada y desfile de comparsas, combate de los ejércitos moro y cristiano y la procesión.
Un acontecimiento en el que la fiesta, el deporte y el buen humor se funden casi a partes iguales es la conocida “Carrera de calçotets”, la cual tiene su origen a principios de los años 70, cuando en la celebración de la nochevieja en la Plaza Mayor, un grupo de jóvenes desafiando las bajas temperaturas, deciden recibir el nuevo año dando una vuelta en ropa interior por toda la plaza, ante el asombro de vecinos y visitantes.
A partir de entonces, cada 31 de diciembre, la experiencia se repite, con un éxito tal que lo que comenzó como una broma entre amigos, sin mayor importancia, se ha convertido en una auténtica “volta”, con un nivel de participación que sobrepasa el centenar de corredores y un público que también cada vez más numeroso espera expectante el comienzo de esta original vuelta.










